Pareciera que ésta revista está destinada a ser publicada cada año. Y no es por falta de ganas. Es una terrible falta de tiempo causada por los incontables cambios a los que este staff se ha entregado.

 

Cambios de vida, de ideas, de residencia, de trabajo, cambios, cambios, cambios.

 

De alguna extraña manera sentimos que todo lo que ha transcurrido desde el anterior número  nos ha llevado a tener mucho material, muchos colaboradores; habituales, los que siempre han estado, y también muchos nuevos que con su talento han hecho de éste número algo muy entrañable para nosotros.  Además, nos sentimos muy halagados de que una de las influencias más fuertes para ésta publicación, Bruce LaBruce, haya participado en ésta edición.

El cambio duele. Pero es un dolor que se goza. Que se respira y se vive.  Al que el cuerpo se vuelve adicto.

Número 5